miércoles, 13 de abril de 2011

Adolescencia y la muerte, lo significativo.



Mi abuelo (el único que me quedaba) murió hace horas, y en su casa, que habito por años junto con sus hijos, empezó el éxodo, la gente llevándose una foto, un objeto, una reliquia de familia, no se,  los vecinos viendo a ver que robaban ( ante mi total indiferencia puesto que nadie sentirá esas perdidas.) las tías chillando con mayor/ menor sentimiento, y seguro que su dios era natura, pidió no ser enterrado sino quemado e integrado al ciclo de la vida,  visualizando una urna pretenciosa con restos de carbono y otras sustancias.

Vi, (por que recordando también se ve) en un rincón, allá, olvidado por todos, unos antiguos discos de vinilo, con una capa de polvo y con música que no me dice nada, no me significa, sin embargo eran canciones especiales para mi viejo, cosas que lo movieron, lo hicieron sentir y vibrar como nos pasa ahora.

Hace ya 15 años que escuche esta canción ( la de arriba) por vez primera, una cita muy agradable con una persona que me dejo mil enseñanzas.

¿Ya di el viejazo?

Tal vez no TANTO ... aún... cuestión de enfoques, para algunos ya estoy "grande", todo es relativo se suele parafrasear a Einstein.

Escuchaba a algunos jóvenes hablar de alguna cancion con inusitado fervor y me di cuenta que la cosa tal vez no es el ritmo (la letra tal vez) del danzón lo que los mueve, ni que sea la moda, ni que este bien hecha la canción,  sino que en la juventud, en la adolescencia, cuando se sienten/sentimos por primera vez emociones intensas, se queda grabado de manera muy intensa algun aroma, algun recuerdo, algun hecho que nos hace que la cancion sea significativa, por ejemplo yo recuerdo con mucho afecto la cancion pink de este mismo grupo porque... jejeje (se dibuja una sonrisa en mi cara)



Por la misma razón que nuestros padres o abuelos no sintieron el mas nuevo éxito de ___ (poner nombre ahí) no podremos sentir con la misma intensidad los éxitos de moda de los jóvenes dentro de 20 años.

¿Podremos entendernos/ convivir/ compenetrarnos con los que están, los que vendrán y los que ya se van?

Mi abuelo, Ignacio Arana, esposo de Rosario Castellanos, escritor de historias de la revolución, publicado en un pasquín local de su pueblo, poco leído, poco apreciado todo lo que se llevo, lo que no compartió, lo que no se entendió por terceros, lo que olvido plasmar.

¿Donde quedo lo que tenia en su cabeza, en su mente, su alma?

Se quedo ahí, en el ayer de los ayeres, olvidado, jodido, perdido, hoy, nunca, siempre.

No tendras una cancion de tus tiempos, no la oiras y en mi vago e irracional deseo de compartir (imposible ahora) te pongo algo que me significo, una rosa canción.

No se que hay después, sea como sea, deseo que estés bien viejazo, gracias por cuidarme unos meses cuando huí de casa a cientos de kilómetros y me recibiste sin preguntas, por esos dulces de niño, por esas atenciones tan frías y desprovistas ( según tu) de afecto, gracias por todos los momentos.

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